9.18.2005

El modelo neoliberal y la educación

Pensar en las Humanidades

Por Christian A. Castro Olivas
christiancastroolivas@yahoo.com.mx

Para poder encontrar un sentido al papel que juegan las humanidades en nuestro entorno local es necesario en primera instancia hacer un esbozo general del momento histórico concreto en que se encuentran las fuerzas políticas, económicas y sociales que actúan en la sociedad a nivel internacional y nacional. Es importante señalar quienes son los actores involucrados en este entorno para encontrar la conexión- relación entre el discurso y las acciones de estos grupos en el campo económico-político y así aproximarnos a nuestra realidad educativa y cultural que no es ajena a estas transformaciones.

Las transformaciones en los campos de la política, economía, y cultura que ha experimentado nuestro país en las últimas dos décadas son el resultado de la implementación de políticas neoliberales por parte de una clase política subordinada a intereses contrarios a las mayorías, estas transformaciones están diseñadas desde las cúpulas de los organismos financieros internacionales, que sustentados ideológicamente en el consenso de Washington y apoyados servilmente por los gobiernos de Latinoamérica, conciben todos los aspectos de la vida como un campo de inversión para el capital transnacional.

El modelo Neoliberal En México el modelo económico neo-liberal ha impactado en la política social, re-planteando la acción del Estado en áreas estratégicas para el desarrollo (salud, energía, educación, telecomunicaciones, entre otras) en beneficio de los grandes corporativos tras-nacionales que buscan apropiarse y explotar estos sectores y los recursos al menor costo posible y en detrimento de las grandes capas de población. Esta nueva tendencia articula un nuevo modelo educativo (“modelo” de la voz latina módulus; el ejemplar o muestra que se copia o imita al ejecutar una obra). Este modelo educativo copia, ejecuta o reproduce el enfoque mercantil que prevalece en el terreno económico y lo traslada a la organización de la educación.

El ámbito educativo (como sistema) en nuestro país por lo tanto cambia su orientación popular, nacional, a un nuevo enfoque asociado en mayor grado a los dictámenes de los organismos financieros internacionales, en especial al Banco Mundial, que exige al gobierno mexicano re-orientar la función de la escuela hacia la dinámica del mercado laboral y de los intereses económicos dominantes.

Este nuevo enfoque (ideología dominante) va ligado a reformas laborales, curriculares, y de organización en todos los sistemas educativos latinoamericanos que permitan generar y adoctrinar a los nuevos “sujetos sociales” que son potenciales clientes para el gran mercado educacional que se viene construyendo desde hace unos años a costa del desmantelamiento de los sistemas educativos nacionales con sus consecuencias desastrosas para los docentes en su nivel de vida así como en la significación social de su profesión y para los pobres que representan a la mayoría de la población, y que por lo tanto les resulta casi imposible acceder a los servicios educativos. Por lo que se genera un ambiente de exclusión social.

El elemento ideológico“Las ideologías cumplen entonces la función de ser concepciones del mundo que penetran en la vida práctica de los hombres y son capaces de animar e inspirar su praxis social”. Santiago Castro Gómez.

El discurso gubernamental- empresarial necesita formular argumentos que logren convencer a la población de que la reforma estructural en educación es imprescindible, estos argumentos se trasladan a palabras o frases que impactan sobre todo en el sector magisterial y en los padres de familia, en este espacio señalaré dos frases (argumentos) que son muy importantes para comprender las dimensiones que alcanza el planteamiento gubernamental-empresarial; modernización de la educación, y calidad en la educación que hasta nuestros días ha adquirido un carácter prioritario para los encargados de implantar la política educativa en nuestro país.

En el caso del término “modernizar,” desde hace una década, los programas gubernamentales han hecho hincapié en que modernizar es sinónimo de construir escuelas e introducir nuevos planes de estudio; esto, no es algo que se cuestione, sino que debe tomarse en cuenta qué se entiende por modernizar y cuál es el sentido que tome para los funcionarios; el Dr. Pablo González Casanova aporta una visión respecto a este término:

“Ver de que modernización hablamos, si de una modernización conservadora o progresista; y también si se trata de una modernización neocolonial, trasnacional, de otra liberadora, o que simplemente siente las bases de un trato que no sea desigual entre las naciones, de un trato que no sea explotador y colonial. Y aun este planteamiento es insuficiente como lo han comprobado las experiencias históricas del siglo XX: el problema de la modernización también consiste en saber si se tata de una modernización autoritaria o de una modernización democrática... (Salvar a la universidad del neoliberalismo privatizador, Excélsior, 16 de febrero 1990, secc. IDEAS, p.1)

La calidad en la educación se ha convertido en una prioridad en la agenda neo-liberal, esta (la calidad) se inserta en un modelo (copia de o reproducción de un original) económico excluyente, neo-liberal, que pretende implantar una nueva visión de la educación ligada totalmente al aparato productivo. Al respecto Inés Arredondo en su artículo La calidad de la Educación: Ejes para su definición y evaluación comenta lo siguiente acerca de la función del término calidad para los gobiernos latinoamericanos.

“La aparición del concepto “calidad de la educación” se produjo históricamente dentro de un contexto específico. Viene de un modelo de calidad de resultados, de calidad de producto final, que nos pone en guardia, sobre todo, del hecho de que bajo estas ideas suelen estar los conceptos de la ideología de eficiencia social que considera al docente poco menos que como un obrero de línea que emplea paquetes instruccionales, cuyos objetivos, actividades y materiales le llegan prefabricados, y en el cual la “calidad” se mide por fenómenos casi aislados, que se recogen en el producto final.”

El problema al implantar de políticas de corte neo-liberal, es que pretenden introducir únicamente criterios de carácter economicista a la dinámica educativa que solamente benefician a los grupos de poder, generando de esta manera fenómenos de exclusión en grandes sectores de la sociedad que no encajan dentro de este orden.

Un ejemplo de exclusión se percibe claramente en el nivel medio y superior mexicano, en el que se presenta una privatización lenta de las universidades con la introducción de altas cuotas de ingreso, imposibilidad de concebir la educación superior ligada al trabajo con un sentido social, por lo que muchos estudiantes desertan por la falta de recursos económicos y expectativas.
En 1994 entraba en vigor el Tratado de libre comercio de América del Norte que prometía la modernización del país y por ende su paso al “primer mundo”, después de 10 años de crisis, devaluaciones, apertura al capital extranjero de sectores estratégicos (energía, telecomunicaciones,etc) nos enfrentamos al reto de no permitir que la cultura o la educación pasen a ser un campo de inversión para los grupos hegemónicos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario